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Temas de pareja

Por Adriana Cisneros Pieza

¡Hola a todos los que nos leen! Soy Adriana Cisneros y tengo el honor de participar en el proyecto “La líder” con la comisión de escribir acerca del enigmático tema de “La pareja”. Todavía no se si me acabo de meter en camisa de ocho varas, al osar desentramar algo tan lleno de controversia, misterio y complejidad, pero me aventuro a hacerlo llena de entusiasmo.

El objetivo de este sector del blog es aproximarme desde distintas perspectivas, a abordar la pareja, proponiendo dilemas más que certezas.

Quisiera comenzar hablándoles un poco sobre mi formación, misma que me apoya y sostiene mucho de lo que les estaré comunicando mes con mes. Soy comunicóloga con maestría en psicoterapia humanista-gestalt. Tengo especialidad en psicopatología y actualmente me estoy especializando como terapeuta de parejas. Soy formadora de terapeutas en el IHPG, y me dedico a dar terapia tanto individual como de pareja. Agregaría como característica central en mi formación que estoy casada y he ido aprendiendo a sobrevivir al matrimonio y a desafiarlo una y otra vez.

Me gustaría iniciar este primer artículo justamente así, con el título:

“Sobreviviendo a la pareja”.

Quizás puede sonar muy drástico decir “sobrevivir a la pareja” y elijo nombrarlo de este modo porque realmente pienso que una pareja activa nuestros más grandes miedos y nos coloca en niveles de alta intensidad por ser tan novedoso lo que va pasando. Esto puede transformarse en experiencias nutritivas que nos hagan crecer y madurar o bien en altos niveles de frustración que pueden llevar a terminar una relación o a vivir muy infelices.

Sobrevivir, el primer impulso del ser humano y venimos equipados al mundo para hacerlo. Para poder sobrevivir hay algo que es obvio pero que es tan obvio que a veces olvidamos: “Nacimos y sobrevivimos en relación”. Llegamos al mundo en relación, no llegamos solos y por tanto somos dignos de relación y nuestra sola existencia es suficientemente valiosa para permanecer en la relación. ¿Pero qué creen? En el camino, nos confundimos durísimo y se nos olvidó este derecho de nacimiento. Es ahí donde desarrollamos nuestras heridas primarias que pueden ser de abandono, rechazo, injusticia, traición o humillación.

Ante esta confusión que ocurrió principalmente con nuestros padres, desde que estábamos en etapas pre-verbales tuvimos que activar mecanismos reactivos para sobrevivir como, por ejemplo: anestesiar las emociones, adormecernos, hacernos invisibles, entrar en shock, llenarnos de pensamientos obsesivos, etc, para poder atravesar la frustración y el peligro.

El problema de esto no fue activar los mecanismos reactivos con los que nos protegimos en ese momento porque gracias a ellos sobrevivimos; el problema está en que creamos patrones o hábitos de permanecer en ese estado aun cuando ya no hay ese mismo peligro.

¿Y qué tiene que ver esto con el tema de la pareja? Que cuando nos vinculamos, llegamos en calidad de sobrevivientes y no hemos actualizado estos mecanismos reactivos. Por lo tanto, aquí comienzan los problemas de pareja. Venimos heridos, llenos de significados dolorosos que nos impiden ver la realidad de modo novedoso y ahí ocurren todos los malentendidos y problemas de comunicación.

Por lo tanto, desde el inicio de nuestras relaciones, ya venimos con un color de lentes con el cual percibimos la realidad, distinto del de nuestra pareja. Esta rigidez perceptual la 

defendemos a capa y espada ya que está sustentada en lo que alguna vez nos apoyó en nuestra supervivencia.

De pronto nos encontramos en un dilema, en el que o nos aferramos a nuestra manera conocida en la que nos sentimos autopreservados, o probamos una forma novedosa de vincularnos con nuestra pareja.

La realidad es que nuestra pareja nos va a retar una y otra vez a romper nuestras formas conocidas y si trabajamos nuestra parte rígida, aprendemos sobre nuestras heridas, actualizamos experiencias viejas y cambiamos los significados dolorosos por mejores versiones, tendremos mejores posibilidades de seguir creando un vínculo sano en el que nos responsabilicemos por lo que nos corresponde en lugar de colocarnos como víctimas o victimarios de nuestra pareja.

Salir de lo conocido implica ponernos a trabajar. Hay quien se queda en el camino y renuncia a la relación o vive en pareja con mucha frustración o busca atajos escapistas para no mirar lo que está pasando.

Hoy en día podemos encontrar muchos apoyos para desactivar estos mecanismos reactivos y comenzar a vincularnos más desde el amor en lugar del miedo.

A todos los valientes que estén interesados en salir de la zona de seguridad y tomar responsabilidad del 50% que les corresponde al estar en pareja, les sugiero que me sigan leyendo ya que estaré proponiéndoles libros, artículos y actividades que pueden servirles en su desarrollo. Para este primer acercamiento, recomiendo leer sobre heridas primarias a Lise Bourbeau  “Las 5 heridas que impiden SER uno mismo”. Este libro me gusta porque al inicio de cada herida vienen los dibujos del tipo de cuerpo que puedes tener para cada herida y así es más fácil que identifiques la tuya. También recomiendo las pautas de la infancia de algún libro de Eneagrama (ya hablaré de este tema con mayor profundidad en otro artículo), a mí me gusta el de Riso y Hudson “La sabiduría del eneagrama”.

  Además de estas lecturas siempre voy a recomendarles que hagan algún tipo de terapia, claramente mi favorita es la Terapia Gestalt (ya les contaré en qué consiste) y hablaremos de algunas prácticas meditativas que funcionan muy bien para ir cambiando hábitos.

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